Covid-19: líneas de reflexión epistemica en torno a un nuevo esquema de sociabilidad política

Por: Carlos A. Franco Gil

Coronavirus: ¿qué implica que sea una pandemia y en qué de diferencia de una epidemia? https://youtu.be/CzxpbM6yOMU

El sistema occidental se ha desarrollado de forma global desde el siglo XV, cuando el asfixio estructural de la Europa cristiana encontró en América oxigenación no solo para su supervivencia sociocultural, sino como eslabón restante para la construcción de un nuevo mundo, hilvanado por la materialidad que el mercantilismo dio como base a lo que será en siglos subsiguientes el sistema mundo-capitalista.

A su vez, ese nuevo mundo expresaba progresivamente el cúmulo de dudas que se fueron acrecentando con la transformación del dogma cristiano-católico, el cual fue expresándose en movimientos filosóficos como el humanismo, base del proyecto civilizatorio de modernidad que se expandió a través de las nuevas rutas de comercio y explotación material que permitieron el crecimiento de esa sociedad europea en plena transformación.

Como vemos, entender el colapso del paradigma cognitivo que rigió a los principales centros de Europa durante ese disperso concepto que es el medioevo, obliga no verlo desde una lectura simple del recuento cronológico (el cual hay que conocer como herramienta), sino desde el hilvanaje de hebras que nos hace ver desde el enfoque de la complejidad que la nueva realidad europea con la que afrontó la impronta de su expansión desde el siglo XVI, se dio desde diversas estructuras, llámense economía, política, religión, tecnología. Incluso la visiones historiograficas cambiaron con hitos como la revisión de Maquiavelo sobre aquellas Décadas de Tito Livio, lo cual fue un quiebre a posturas de autores como Joaquín de Fiore y su Evangelio Eterno.

Tomando esto en consideración, asumiremos el hilo de la epistemología y la sociabilidad política[1], para ver el como el principio de libertad fue el resultado de las ideas que paulatinamente fueron fomentando el sistema occidental, el cual se encuentra en este 2020 en una crisis fenomenológica tras las respuestas de los sistemas políticos ante la coyuntura sanitaria disparada con la pandemia global del Covid-19.

No queremos ser atrevidos al trabajar una periodicidad tan amplia, lo cual nos puede llevar a evidentes anacronismos, pero si nos parece pertinente resaltar que el colapso de las ideas que sostienen los modelos e ideas políticas suelen ser tendencias frecuentes si vemos a la humanidad en la larga duración. También es pertinente destacar que estos quiebres no suelen ser ni puntuales ni rápidos, sino resultado de la acumulación de hitos de diversa índole, que suelen pasar indeleblemente al ojo humano en la cotidianidad.

Para finales del siglo XIV, el mundo europeo estaba en su mayoría, especialmente en la sociabilidad política cotidiana, inmerso en un ideal signado por el dogma cristiano católico como fuente del conocimiento, en un esquema donde los objetos son sustancia por lo que tienen un ser cognitivo propio y natural, lo que al ser adaptado al cristianismo ese sustancialismo es divino, por lo tanto irrefutable; en pocas palabras, las cosas son lo que son por que así dios las define y esa es su sustancia. Sin embargo, el presumible colapso de la sociedad europea durante el siglo XV había llegado por el desgaste en una serie de eventos que fueron erosionando esa percepción dogmática en ciertos círculos sociales y académicos; uno de esos eventos fue la peste negra desarrolla en Europa entre 1348 y 1351, en lo que Barbara Tuchman denominó el siglo de las calamidades.


…el principio de libertad fue el resultado de las ideas que paulatinamente fueron fomentando el sistema occidental, el cual se encuentra en este 2020 en una crisis fenomenológica tras las respuestas de los sistemas políticos ante la coyuntura sanitaria disparada con la pandemia global del Covid-19.


Imaginemos una estructura social construida a partir del dogma cristiano expresado en la biblia como fuente de regulación y control en los espacios de sociabilidad política, hecho irrefutable y real ante la mentalidad de la mayoría de los sujetos de la época. El caos sanitario disparó uno de los mecanismos de regulación básicos del dogma, el miedo, a la par de hilvanarse con el orden teleológico del mismo, hicieron percibir en la realidad del sujeto medieval que el apocalipsis, como principio dogmático, había llegado. Basta leer alguno de los episodios narrados por Giovanni Boccaccio en el Decameron, para notar la magnitud de la desgracia a los ojos del momento, pero algo que resulta de gran resonancia posterior es un impacto en la re-configuración y ruptura de imaginarios: la fe y el acatar el dogma no garantizaban la vida, y el apocalipsis, que había llegado a muchas mentalidades de la época, no trajo tras el evento el nuevo mundo con cristo a la cabeza.

Es responsable señalar que otras pestes abatieron a Europa, Occidente y el mundo en centurias posteriores, pero lo importante de la “peste negra” del siglo XIV fue su impacto en el eje epistemico del dogma cristiano como fuente del conocimiento, y por ende de la estructuración política de la humanidad europea, a la par de una serie de consecuencia materiales que debilitaron a la iglesia católica como eje del poder político europeo. Este evento profundizó en las dudas, y si bien no fue un quiebre rápido o inmediato, resultó en uno de los elementos conmutados para la aparición de ideas humanistas mas de cien años después, y que fueron uno de los cimientos para el mundo nuevo, en su totalidad, que se creó, expandió y consolidó tras 1492.

PANDEMIA | EPISODIO COMPLETO https://youtu.be/tU7b2O8MFm4

Si utilizamos el esquema propuesto por Thomas Kuhn en La Estructura de las Revoluciones Científicas, el paradigma del dogma católico colapsó progresivamente a partir del siglo XIV, para de forma paralela construir otro paradigma, que fue validado por una comunidad de pensadores y académicos, como regente cognitivo, el paradigma de la razón y la libertad.

El nuevo esquema que se fue tejiendo con el humanismo, no suprimió totalmente el papel de la religión en la cotidianidad y los imaginarios sociales de diversa escala, pero si fue el cimiento de una nueva percepción en la construcción del conocimiento y las nuevas dinámicas de la sociabilidad política, lo cual ha sido el fundamento de la sociedad occidental en la que seguimos inmersos, al menos hasta hoy.

Así pues, la centralidad del entendimiento se desplazó de Dios, cuyo dogma dejo de dar respuestas efectivas ante eventos como la peste negra, para tener como eje de construcción a la razón. Es lo que propuso Immanuel Kant en la Critica a la Razón Pura al trasladar la atención del conocimiento de los objetos (como entes sustanciales) al sujeto como constructor del entendimiento sobre esos objetos desde un tiempo y un espacio especifico. Es un giro crucial para el mundo occidental y su contemporaneidad.

Si entendemos entonces que el humano es quien construye sus dispositivos de convivencia y manejo del poder, estos se transfiguran en grandes cuerpos políticos que regulan y controlan la sociabilidad, pero en pro de garantizar que la razón humana sea la guía del proceso, que la razón sea libre. De allí que las grandes propuestas de sociabilidad política dados en el marco ilustrado (siglos XVII-XVIII) desde Europa como eje de Occidente se constituyen en torno a un Estado que garantice libertades, esto lo expresaron desde diversos ángulos pensadores de los político como Locke, Rousseau, Saint Simon, Miranda, Jefferson, Franklin, Nariño, entre otros representantes del pensamiento liberal occidental.

Esto se pragmatizó en el auge de los estados modernos en Europa y las revoluciones liberales burguesas en América (1776-1898). La importancia del Estado como entidad política y filosófica fue expresada por G.W.F Hegel al establecerlo como la cima de la razón humana. Así pues, las repúblicas y las monarquías liberales que conformaran políticamente el mundo occidental, se fundamentaron en el sistema democrático, desde diversos modelos, constituyéndose como elemento clave para instalar y profundizar sobre las garantía de las libertades individuales. El marco de la guerra europea del siglo XX que se extendió al resto del mundo (1914-1945), derivó en la consolidación de occidente como el espacio de la libertad, o lo que en el marco de la posterior guerra fría se denominó el mundo libre.

Pese a todas la críticas que podemos derivar del actuar de ese mundo libre, para no desviarnos de nuestro foco de atención, la libertad a finales del siglo XX a través de la democracia se transformó en el elemento principal en la delegación a los individuos del peso del bienestar social que el Estado habría de garantizar. Modelos funcionales con estados pequeños y ágiles en garantizar libertades económicas e individuales a sujetos personales y corporativos. En buena parte, estas dinámicas derivaron en profundizar la desigualdad social y la conflictividad en la sociabilidad política, ya que se le dio mayor pertinencia e importancia a la libertad en si misma que a la libertad en beneficio del bienestar humano, aunque se fueron creando grandes espacios de acceso a prebendas derivadas del ensanchamiento de la burguesía y la clase media tras la revolución industria, pero ¿que tan ficticios o que tan reales son esos escenarios determinados por la libertad individual?

Antes de llegar a la propuesta conclusiva, es importante destacar que ya desde inicios del siglo XX se vienen dando un cúmulo de eventos y fenómenos que vienen expresando anomalías en el paradigma de libertad occidental: guerras mundiales, cracks económicos, hambrunas, pestes focalizadas, golpes de estado, criminalidad, pobreza, entre otras. Podríamos decir que todos estos fenómenos son comunes en todos los núcleos culturales de la humanidad en diversas épocas de nuestra trayectoria de vida en la tercera roca desde el sol, pero el problema que queremos expresar es que, al igual que el paradigma dogmático cristiano entre los siglos XIV y XV no dieron respuesta efectiva a esa realidad, el paradigma de libertad occidental no esta dando respuestas a las situaciones planteadas, al menos no en su totalidad o una presumible mayoría, aunque seria miope negar que dentro de ese paradigma se acrecentó el bienestar en espacios específicos, sino el interlocutor de estas lineas hoy plasmadas no pudiera haberla escrito.


…el paradigma de libertad occidental no esta dando respuestas a las situaciones planteadas, al menos no en su totalidad o una presumible mayoría, aunque seria miope negar que dentro de ese paradigma se acrecentó el bienestar en espacios específicos, sino el interlocutor de estas lineas hoy plasmadas no pudiera haberla escrito.


El 2020 ha iniciado con importantes eventos que conllevan a pensar si mas allá de garantizar o no formas de bienestar, los sistemas políticos pensados dentro del paradigma de la libertad occidental pueden garantizar realmente la vida humana en medio de situaciones extremas. Estas dudas, como aquellas surgidas en un escenario proporcionalmente mas catastrófico como la “peste negra”, se dispararon en medio de la declarada pandemia global en torno al Covid-19, el cual inició su ruta de penurias a finales del 2019.

Coronavirus outbreak: WHO warns COVID-19 pandemic “accelerating” https://youtu.be/oF8pMPhZ_-I

El virus se expandió desde oriente, donde el régimen estatal chino, caracterizado por ser un sistema híbrido que garantiza amplias libertades económicas a gran parte de la población dentro de un esquema político limitado, que si bien encofra la sociabilidad política, se ha traducido en saltos cuantitativos en la calidad de vida de sus ciudadanos. Bajo estos parámetros, y en una población de mas de 1.300 millones de habitantes, se ha podido regular y controlar la emergencia sanitaria, restringiendo la vida social, las libertades de tránsito, e incluso las libertades económicas en un momento excepcional donde el Estado demuestra su tamaño, son solo en las decisiones, sino también en la capacidad asistencial médica, resultando en un control eficiente del virus, y un impacto, ciertamente doloroso, minimizado en una demografía tan amplia como la china.

¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos.

https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/q-a-coronaviruses

Las dinámicas globales resultarían en una expansión del virus a la mayoría de los territorios del planeta, la llegada a Europa ha resultado terrible. Cuando se levantan los testimonios que las redes y los medios de comunicación están dejando sobre la dinámica en los espacios de sociabilidad en torno a la expansión del virus en Occidente, ha resaltado el como los estados liberales de Europa no están en la capacidad operativa de regular a la sociedad, y peor aun, no están diseñados para brindar niveles de asistencia medica en masa, lo que ha resultado que los sistemas de salud han sido rebasados. Los emporios de la libertad se han visto incapacitados de garantizar la vida humana.


…la expansión del virus en Occidente, ha resaltado el como los estados liberales de Europa no están en la capacidad operativa de regular a la sociedad, y peor aun, no están diseñados para brindar niveles de asistencia medica en masa, lo que ha resultado que los sistemas de salud han sido rebasados. Los emporios de la libertad se han visto incapacitados de garantizar la vida humana.


Ahora, lo comentado sobre el paradigma de libertad se trasladó igualmente al plano de lo cultural cuando dentro de lo acaecido en Europa no solamente se encuentra expresada las limitaciones de regulación social de los estados, ya que el comportamiento de los individuos se concatena con priorizar la libertad sobre el bienestar. Una testimonio cercano desde Italia nos comentó que “apenas se decretó la suspensión de actividades académicas los ciudadanos se vieron libres de ir a la región lombarda y trasalpina a esquiar”, obviando las recomendaciones oficiales de evitar salidas públicas y distanciamiento social: la libertad se impuso como conducta. Solo el miedo resultante de la desgracia de la pandemia está encerrando a los ciudadanos en esta sociedad sobre-informada; no lo hizo ni el estado ni la conducta, lo hizo el miedo.

A pesar de lo expresado en capacidades de atención, los sistemas asistenciales médicos europeos son en buena parte socializados por lo que los estados tienen injerencia en esquemas de salud pública. Sin embargo, al llegar la pandemia global hasta América se plantean nuevos escenarios que podrían resultar en otros niveles del problema. Las deficiencias de los sistemas de salud pública en América Latina, pero sobretodo el sistema de salud estadounidense fundamentado en seguros privados como expresión de la libertad individual, hacen entrever un escenario poco alentador en lo sanitario, y las futuras consecuencias económicas y políticas.

La decisión tomada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de aumentar el grado de participación del Estado en políticas asistenciales, normas de regulación de espacios de sociabilidad, ayudas monetarias de 1.000 $ a los ciudadanos de la Unión, son pasos sobre que seguir la pista para lo que podría ser el desmontaje progresivo, con Trump a la cabeza, del emporio de la libertad individual que este país representa como referencia político-cultural, en función de transitar a un sistema híbrido, los cuales han sido los mas eficientes en el control de la pandemia, en escala comparativa con los Estados Unidos (China, Rusia, India, Turquía). Todo lo narrado nos permite dejar caer, quizás aun sin el sustento que los hechos dirán, que la coyuntura del Covid–19 expresa los límites del paradigma de libertad que ha sido la base del mundo occidental contemporáneo, estando así pues en tránsito a un nuevo paradigma que será la base de las nuevas relaciones globales, las cuales nos hacen pensar al hoy en tendencias a sistemas políticos y de sociabilidad política híbridos, lo que, en una de las líneas mas desatendidas por la mediática nacional, expresó en una reciente declaración publica el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro: “volveremos a una normalidad, pero será una normalidad supervisada”. Susan Sontag, antes de fallecer en 2004, comentó que el mundo estaba en ciernes de otro 11 de septiembre para ver sucumbir a la libertad, quizás el Covid-19 terminará rompiendo el esquema que ha regido a buena parte del globo y su contemporaneidad.


…la coyuntura del Covid–19 expresa los límites del paradigma de libertad que ha sido la base del mundo occidental contemporáneo, estando así pues en tránsito a un nuevo paradigma que será la base de las nuevas relaciones globales, las cuales nos hacen pensar al hoy en tendencias a sistemas políticos y de sociabilidad política híbridos, lo que, en una de las líneas mas desatendidas por la mediática nacional, expresó en una reciente declaración publica el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro: “volveremos a una normalidad, pero será una normalidad supervisada”.



[1]     Al referirnos a sociabilidad política tratamos de abstraer de forma mas diferenciable el concepto del politólogo venezolano Luis Castro Leiva, quien diferencia lo político como ejercicio intelectual, y la política como practica dinámica. Así pues, sociabilidad política es equivalente a la ejercicio practico, cotidiano y concreto de lo político en espacios de interacción humana.


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